Tokio afronta una exposición creciente a fenómenos meteorológicos extremos que amenaza a sus más de 14 millones de residentes y la ciudad está recurriendo a tecnología, infraestructura verde y materiales innovadores para integrar la resiliencia climática en la vida cotidiana.

La estrategia combina plataformas de inteligencia artificial capaces de anticipar inundaciones, sistemas móviles de refrigeración que funcionan sin conexión a la red eléctrica y nuevos tejidos diseñados para reducir la temperatura corporal, junto con programas públicos orientados a proteger a los colectivos más vulnerables durante olas de calor y lluvias intensas.

La tecnología entra en la prevención diaria

Bustling urban street in Shinjuku, Tokyo showcasing Japanese culture and vibrant billboards.
Foto de vitalina en Pexels

La startup tokiota Sakigake Japan, dirigida por su consejero delegado Munetoshi Kondoh, desarrolla soluciones pensadas para un uso cotidiano que adquieren una función esencial durante una crisis. Su producto principal es una plataforma basada en inteligencia artificial y computación en la nube que visualiza el riesgo meteorológico y de inundaciones y que permite estimar la exposición de zonas concretas ante lluvias repentinas y localizadas capaces de poner bajo presión las infraestructuras urbanas. Según ha explicado Kondoh, la herramienta ayuda a calcular el riesgo de inundación que enfrenta un área específica, lo que favorece medidas de precaución más tempranas, una mejor planificación y entrenamientos más realistas ante emergencias.

Kondoh advierte además sobre un punto ciego habitual en la planificación de desastres: la suposición de que las grandes catástrofes ocurren en invierno. Si un desastre de gran magnitud se produce en verano y se corta el suministro eléctrico que alimenta el aire acondicionado, la situación puede volverse potencialmente mortal para los residentes, especialmente para las personas mayores.

Refrigeración móvil para emergencias

Para cubrir ese vacío, Sakigake Japan ofrece sistemas de cadena de frío móviles: unidades de refrigeración portátiles, alimentadas por energía solar, que habitualmente se emplean en eventos y logística y que en situaciones de emergencia pueden reconvertirse para apoyar la conservación de alimentos, bebidas y medicinas durante evacuaciones. Estas unidades pueden funcionar fuera de la red eléctrica cuando se pierde el suministro externo, lo que permite una respuesta más rápida y localizada cuando el transporte y los servicios básicos quedan interrumpidos. Ya se están introduciendo en refugios, puestos médicos temporales y fábricas.

La compañía cuenta además con otras líneas de producto, entre ellas un revestimiento de pared sismorresistente capaz de reforzar estructuras frente a terremotos de gran magnitud, sistemas de iluminación de helipuertos portátiles que permiten el transporte aéreo nocturno de emergencia cuando las rutas terrestres o marítimas quedan cortadas y sistemas de alerta temprana de terremotos, en colaboración con el Instituto de Ciencia Industrial de la Universidad de Tokio.

Tejidos que enfrían la piel sin electricidad

Aerial view of Tokyo's modern skyline features towering buildings and urban architecture under a clear blue sky.
Foto de Szymon Shields en Pexels

En paralelo, la startup Eztia Materials, con presencia en Tokio, fue seleccionada como finalista del concurso de pitch en SusHi Tech Tokyo 2026, una de las mayores conferencias de innovación de Asia. La compañía ha desarrollado HydraVolt, un material de nueva generación para refrigeración corporal pensado para personas que trabajan en condiciones de calor extremo. El tejido puede imprimirse o coserse directamente en prendas de vestir y utiliza refrigeración evaporativa para reducir la temperatura de la piel hasta 10 grados durante un máximo de ocho horas, sin necesidad de electricidad ni baterías. Además, puede recargarse con agua y lavarse como una prenda convencional.

La tecnología ya se ha probado en gorros refrigerantes para escolares de primaria, en camisetas y bandas para la cabeza del equipo de béisbol profesional Hokkaido Nippon-Ham Fighters y en mangas para conductores de la empresa de logística Yamato Holdings.

Un plan metropolitano más amplio

El Gobierno Metropolitano de Tokio despliega asesores de prevención de golpes de calor y promueve el uso de un dispositivo portátil desarrollado por una startup local para proteger a personas mayores en sus domicilios, a estudiantes y profesores y a trabajadores esenciales. La ciudad se ha fijado además el objetivo de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en más de un 60% respecto a los niveles del año 2000 para 2035, de cara a alcanzar emisiones netas cero en 2050. Entre las medidas adoptadas figura la obligación de instalar paneles solares en edificios nuevos, el impulso de una célula solar flexible fabricada con yodo de origen nacional, la creación de un fondo para proyectos de almacenamiento de energía en red y la emisión de los llamados Bonos de Resiliencia de Tokio, destinados a financiar infraestructura urbana capaz de resistir fenómenos extremos.

Los datos disponibles sobre golpes de calor en la ciudad, correspondientes al Departamento de Bomberos de Tokio, muestran que más de la mitad de las personas trasladadas por esta causa tenían 65 años o más, con las personas en su octava década de vida como el grupo más numeroso entre los casos registrados. La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres de Japón, con datos del periodo junio-septiembre de 2024, señaló que el lugar más frecuente de los incidentes fue la propia vivienda, seguida de las vías públicas, los espacios exteriores abiertos y los entornos laborales como obras y fábricas. Japón reforzó su normativa laboral al respecto con una revisión de la Ordenanza de Seguridad e Higiene Industrial que entró en vigor el 1 de junio de 2025 y que obliga a los empleadores a implementar medidas preventivas contra el golpe de calor.

Esta oleada de innovación se inserta en una tradición previa de la ciudad: durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ya se emplearon medidas de enfriamiento como pintura reflectante solar, edificios refrigerados por viento y tecnología vestible, un antecedente que ilustra el recorrido de la capital japonesa en la adaptación a un clima cada vez más extremo.