El Gobierno de Portugal y la empresa concesionaria ANA Aeroportos de Portugal, filial del grupo francés Vinci, presentaron este miércoles en el Centro Cultural de Belém el informe técnico definitivo del nuevo aeropuerto de Lisboa, un proyecto que llevará el nombre de Luís de Camões y que pondrá fin a una espera de casi cinco décadas para dotar a la capital portuguesa de una infraestructura capaz de sustituir al saturado aeropuerto Humberto Delgado.

Una infraestructura pensada para crecer por fases

Scenery of modern residential district houses roofs located in Lisbon in early evening under clear blue sky
Foto de Ryutaro Tsukata en Pexels

El nuevo aeropuerto se levantará en el Campo de Tiro de Alcochete, aunque parte del terreno se extiende también sobre el municipio de Montijo, un matiz que la propia concesionaria ha reconocido tras años de disputas sobre la ubicación definitiva. La infraestructura arrancará con dos pistas, 64 puertas de embarque y 72 pasarelas de contacto, además de una terminal de pasajeros de aproximadamente 500.000 metros cuadrados.

Su capacidad inicial se ha fijado en 56 millones de pasajeros al año, una cifra que podría ampliarse hasta los 85 millones en fases posteriores a medida que crezca la demanda. El proyecto incorpora criterios de sostenibilidad ambiental con el objetivo de convertirse en un edificio de emisiones netas cero y contempla una conexión ferroviaria que unirá el aeropuerto con el centro de Lisboa en 20 minutos, a través de un túnel de cinco kilómetros enlazado con la futura línea de alta velocidad entre Lisboa y Madrid.

El coste se dispara y la financiación sigue en negociación

El presupuesto del proyecto se sitúa ahora entre 7.900 y 8.900 millones de euros a precios de 2024, según el informe técnico entregado por ANA al Gobierno, una cifra que revisa a la baja la estimación preliminar de 8.500 millones de euros pero que representa un incremento notable respecto a los 6.100 millones calculados inicialmente para la construcción de dos pistas. El modelo de financiación continúa siendo objeto de negociación entre el Ejecutivo y la concesionaria.

La propuesta de ANA y Vinci plantea financiar la obra mediante el incremento de las tasas aeroportuarias y una extensión de treinta años del contrato de concesión, que actualmente finaliza en 2062, aunque el Gobierno ha pedido revisar ese modelo y reducir el coste total del proyecto.

Cinco décadas de retrasos y cambios de rumbo

La idea de construir un nuevo aeropuerto para Lisboa se remonta a los años setenta, cuando un informe llegó a proponer varias localizaciones en la orilla sur del río Tajo, entre ellas Alcochete, Montijo y Rio Frio, con vistas a una inauguración prevista para finales de esa década.

La crisis del petróleo de 1973, la revolución de los claveles de 1974 y la inestabilidad política posterior obligaron a suspender el proyecto, que solo volvió a reactivarse en 1982 bajo dirección de ANA y quedó de nuevo en suspenso hasta la entrada de Portugal en la Comunidad Económica Europea en 1986. La decisión definitiva sobre la ubicación llegó recién en mayo de 2024, cuando el Gobierno de Luís Montenegro anunció que el nuevo aeropuerto se construiría en Alcochete bajo el nombre de Luís de Camões, junto con el proyecto de la tercera travesía del Tajo.

A pesar del avance del proyecto técnico, la fecha de entrada en operación del aeropuerto sigue sin cerrarse. Informes previos de ANA situaron la apertura entre finales de 2036 y mediados de 2037, mientras que otras estimaciones más optimistas hablan de 2035. El propio presidente de ANA, José Luís Arnaut, ha reconocido que ese año representaría un “escenario idílico” y ha advertido de posibles obstáculos, como recursos judiciales o la oposición de movimientos ambientalistas, que podrían retrasar aún más el calendario.

Declaraciones oficiales y otras infraestructuras vinculadas

El ministro portugués de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, negó que la presentación del proyecto respondiera a fines propagandísticos y la defendió como un acto de transparencia, subrayando que el país vive “los mayores investimentos de siempre” en el sector aeroportuario. Por su parte, el presidente de Vinci Concessions y Vinci Airports, Nicolas Notebaert, aseguró que no existe actualmente en toda Europa Occidental ningún proyecto de infraestructura de esta magnitud.

El plan incluye además otras actuaciones vinculadas, como una inversión de 30 millones de euros en la Base Aérea de Montijo para trasladar allí las operaciones del aeródromo militar de Lisboa antes de que finalice 2028 y la desmilitarización del Campo de Tiro de Alcochete, con una inversión adicional aprobada de 4,5 millones de euros. Una vez que el nuevo aeropuerto entre en funcionamiento, el actual Humberto Delgado, que ha pasado de unos 12 millones de pasajeros en 2021 a cerca de 36 millones en la actualidad, será desmantelado como aeropuerto comercial y su emplazamiento acogerá una nueva torre de control junto a un museo aeroportuario.